domingo, 14 de diciembre de 2008

Los últimos días en Sri Lanka


Los últimos días en Sri Lanka nos lo tomamos con calma. La playa de Unawatuna nos ayudó a relajarnos. Conocimos a un chamo de Liverpool, Joseph, que había viajado en tren con los serbios que estuvieron con nosotros en Horton’s Plains. Joseph se agarró unas vacaciones de once meses luego de trabajar como chef por cinco años sin un solo break, al menos eso desciframos porque hablaba bastante rápido y con un acento demasiado pesado. Cuando nos preguntó nuestros planes sobre los días que nos quedaban en Sri Lanka nos dimos cuenta de que no teníamos. Mejor.


Nos bañamos en la playa, alquilamos una moto y recorrimos Galle, que es patrimonio cultural de la humanidad según la UNESCO, fuimos a un par de templos budistas en la orilla de la playa, hablamos con los locales. El vuelo salía el domingo a las diez veinte de la mañana, así que decidimos irnos a Colombo en tren el sábado en la tarde. Todo con calma.


La noche del viernes era Poya Day, luna llena. Comimos excelente en la orilla de la playa, Cris pidió un arroz con pescado que estaba muy bueno. Sin embargo, no fue lo mejor para su estómago. Al siguiente día, en el tren, menos mal que estábamos en la puerta del vagón cuando Cris devolvió el arroz. Afortunadamente le ofrecieron un puesto en la ventana y durmió tranquila casi las tres horas de tren por la costa. Yo estuve colgado de la puerta junto a otros cuatro o cinco personas, viendo a las parejitas cubrirse con un paraguas en los rompeolas para que no noten cómo se besan, y viendo los caseríos de tamiles en la zona del tsunami.


Llegamos a Colombo a las cinco y media del sábado. La tensión se siente en el aire todo el tiempo. Hay militares cubriendo cada esquina y deteniendo al azar algunos de los miles de tuktuks que no paran de tocar corneta por las calles. Nuestro hotel era limpio, pero estaba cerca de una zona militar y no permitían tomar fotos de las torres que estaban al lado, las más altas de Sri Lanka.

Colombo lo vimos muy por encima, pero por la tensión que se siente no provoca conocerla demasiado. Se está mejor en el interior del país. Volamos de regreso a Singapur y ya estamos preparando todo, pues el lunes volamos a Shenzhen, China. Miguel, Camila, Diego y Lina ya están en Hong Kong esperándonos.

1 comentario:

Unknown dijo...

Coñooooo Julio consiguieron el negocio anhelado de todo Venezolano......agarren a esos carajos y los usamos de choros o en esta vaina de pais o por alla en singapur que deben poner menos trampas en las casas....son los propios asaltantes de quintas...........saludos desde aqui el Lejano Caribe hasta alla el Lejano Oriente...........

JUANPA