jueves, 11 de diciembre de 2008

Enfermos en Ella

Llegamos a Ella y la pareja de ingleses tenían una van esperándolos, así que el australiano con la alemana y Cris y yo aprovechamos de sortear los cientos de conductores de tuktuk con sus ofertas magníficas y nos fuimos en la van. Terminamos en un hostal al que había que entrar cruzando un puente sobre un río y subir más escaleras que al último rancho de Petare (aunque, afortunadamente, la habitación no estaba nada mal). El dueño del hostal era un viejito budista que tenía plantaciones de miles de hierbas, raíces y frutas, varias de las cuales probamos. El señor es famoso por sus conocimientos botánicos, lo cual fue muy conveniente para el resfriado que ya estaba bien avanzado. Esa noche me dio fiebre, y ni el té de jengibre ni el mentol ayuvédico me ayudaron mucho. Mejor estuvo el NyQuill, que me drogó y me durmió sin que me enterara de nada. Cris, aunque con la nariz tupida, estaba mejor.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que chistoso el sorbeteo de Cris y tu cara de enfermo!!! Esta muy bueno el cuento de aplicar una movida de cabeza cuando no se sabe que decir. Voy a comenzar a aplicarlo!!!!